martes, 4 de febrero de 2014

Trastornos de la conducta alimentaria (II): Anorexia y Bulimia

La anorexia es un trastorno grave de la conducta alimentaria que se caracteriza por peso inferior al que se debe esperar para estar en una situación saludable (acorde a la edad, altura, sexo). El peso se pierde a través de dietas estrictas, ayunos voluntarios o reducción extrema de ingesta de comida, incluso ejercicio físico excesivo. En la anorexia aparece también el uso de vómito autoinducido.
Son diversos los síntomas que pueden ayudarnos a identificar este trastorno:
  • Adelgazar mucho y sentirse gord@s.
  • Pesar los alimentos, controlar las calorías.
  • Pesarse de manera habitual para controlar su peso.
  • Comer solo determinados alimentos, tener alimentos prohibidos.
  • Hacer ejercicio en exceso.
  • Deprimirse, sentirse sin energía y sentir frío con frecuencia.
  • Amenorrea en mujeres (ausencia de la menstruación).
  • Aislamiento social.
  • Evitar los festejos con comida.
  • Anemia.
  • Manos frías y pies fríos.
  • Fragilidad ósea, de uñas y caída de cabello.
  • Mareos.
  • Lanugo (aparición de pelo suave en la piel, preferentemente en mejillas, espalda, antebrazo y muslo).
  • Sequedad en la piel.
  • Bradicardia (pulso en reposo de 60 o menos).
  • Pigmentación amarillenta de la piel en la planta de las manos y la planta de los pies.
  • Vómitos.
  • Periodo de hiperactividad.
  • Dificultad para la concentración.

Cuáles son los principales criterios diagnósticos de la anorexia nerviosa:
  • Miedo intenso a engordar que no disminuye con la pérdida de peso.
  • Alteración de la percepción de la imagen corporal: peso, configuración y dimensiones corporales.
  • Negativa a mantener el peso por encima del mínimo normal saludable (acorde a la edad, altura, sexo).
  • Ausencia de enfermedades que justifiquen la pérdida de peso.

Además podemos encontrar distintos subtipos:
  • subtipo bulímico: presenta episodios recurrentes de sobreingesta.
  • subtipo restrictivo: no presenta episodios recurrentes de sobreingesta.


La bulimia es otro trastorno de la conducta alimentaria en el que se presentan frecuentes episodios de voracidad, seguidos de vómitos autoinducidos y en algunas ocasiones se puede recurrir para la purga a la ingesta de laxantes o diuréticos, o al ejercicio físico excesivo para prevenir el aumento de peso. Los afectados suelen sentir que no pueden dejar de comer y solo lo hacen cuando están demasiado llenos como para seguir comiendo. Suele pasar desapercibida durante mucho tiempo, ya que es una conducta que se hace de manera oculta y la pérdida de peso no es tan acusada. Es importante matizar que ésta sobreingesta es subjetiva en algunos casos, dependiendo de la persona y de lo que considera alimentos prohibidos.
Son diversos los síntomas que pueden ayudarnos a identificar este trastorno:
  • Distorsión de la imagen corporal y miedo a aumentar de peso.
  • Comer alimentos dietéticos o con bajo aporte calórico (excepto en los atracones).
  • Aislamiento social.
  • Evitar los festejos con comida.
  • Exceso de ejercicio.
  • Daño en el estómago, los riñones y deterioro de los dientes.
  • Ausencia de la menstruación.
  • Pérdida de potasio.
  • Sudor de pies y manos.
  • Excusas para ir al baño  después de comer.
  • Comprar habitualmente laxantes, diuréticos.
  • Dolor de estomago.
  • Marcas o heridas en las manos.
  • Cansancio.

Cuáles son los principales criterios diagnósticos de la bulimia nerviosa:
  • Episodios recurrentes de sobreingesta, es decir comer en un periodo discreto de tiempo una cantidad de comida superior a la que la mayoría de la gente podría comer en ese tiempo y/o circunstancias parecidas; acompañado de sentimiento de falta de control durante ese episodio.
  • Conductas recurrentes inadecuadas para compensar y prevenir el aumento de peso como vómitos autoinducidos, abuso de laxantes diuréticos, otros medicamentos, ayunos o ejercicio excesivo.
  • La autoestima está excesivamente influida por la imagen corporal y el peso.

Además podemos encontrar distintos subtipos:
  • Purgativo: autoinducción del vómito y/o abuso de laxantes o diuréticos para prevenir el aumento de peso.
  • No purgativo: para prevenir el aumento de peso tras los atracones se utiliza el ejercicio extenuante o los ayunos.

Si bien la anorexia y la bulimia son muy similares, las personas anoréxicas suelen tener un peso inferior al normal. Por el contrario, las personas bulímicas pueden tener un peso normal o incluso obesidad. Ambos trastornos son muy peligrosos y provocan alteraciones y déficit, llegando en algunos casos incluso a la muerte.

lunes, 20 de enero de 2014

Trastornos de la conducta alimentaria (I)


Cada año miles de personas, tanto adolescentes como adultos, padecen trastornos alimenticios o problemas de peso, o de la imagen corporal.
Un trastorno alimenticio hace referencia al trastorno psicológico con graves anormalidades en el comportamiento de la ingesta. Entre ellos los más conocidos son la anorexia nerviosa o la bulimia, pero no son los únicos, existen otros trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más comunes, como el trastorno por atracón, diabulimia, potomanía, alcohorexia (también llamada ebriorexia o drunkorexia), los trastornos relacionados con la imagen corporal, las fobias a determinados alimentos, etc.
Todos ellos son muy peligrosos y provocan alteraciones y déficits, llegando en algunos casos como la anorexia a la muerte o daños irreparables. Suelen estar acompañados de otros problemas como estrés, ansiedad, depresión, trastorno obsesivo-compulsivo, consumo de drogas, etc.
Estos trastornos, aunque suelen darse más en la adolescencia, también se dan en la edad adulta y en niños más jóvenes. No son trastornos femeninos como tiende a creer parte de la sociedad, pues cada vez se dan en mayor porcentaje en los hombres y tienden más al ideal de conseguir una figura atlética.
Son trastornos difíciles de identificar, sobre todo al inicio. Por lo general comienzan intentando perder algo de peso o ponerse en forma de forma gradual, llegando un momento en que estas proposiciones se vuelven obsesivas y difíciles de controlar. Otro de los hándicap que solemos encontrar es que el aspecto no siempre indica un trastorno de este tipo, ya que la delgadez excesiva o el sobrepeso, en otros casos, pueden deberse a otro tipo de enfermedades. Un signo común en todos estos trastornos es el miedo profundo a engordar, pues incluso se ven gordos cuando no lo están. La reacción cuando alguien de su entorno les comenta, critica o da una llamada de atención sobre su conducta suele ser bastante negativa y en muchas ocasiones desproporcionada, siendo difícil la comunicación, pidiendo que se les deje en paz, incluso arremetiendo contra la otra persona.
Si bien estas enfermedades puede desarrollarlas cualquier persona, hay algunas que presentan más riesgo debido a las presiones recibidas, metas a conseguir, o modelos a seguir, como es el caso de modelos, atletas, bailarinas o bailarines, actores, azafatas, etc. No obstante, no debemos olvidar la influencia de los comentarios de los demás, el aprendizaje de determinados valores y costumbres en nuestra casa y nuestro núcleo más cercano (donde lo habitual son dietas estrictas de alguno de los progenitores o hermanos, que se convierten en un continuo en vez de algo excepcional; los refuerzos y halagos de la pérdida de peso; etc.). También hay evidencias que nos indican que los trastornos alimentarios son hereditarios.
En todos los trastornos podemos ver que las conductas alteradas son:
  • Dieta extrema o ayuno.
  • Episodios de sobreingesta.
  • Una combinación de ambas. 

y en casi todas se da:
  • Preocupación por el peso o la figura.
  • Percepción alterada del peso y la imagen corporal.
En próximas entradas iremos conociendo las características de cada trastorno.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Consejos sobre los regalos navideños



Ahora que se acerca la Navidad hemos decidido dar algunos consejos a los Reyes Magos y Papá Noel, para que todos esos regalos que van a repartir por todo el mundo sean la mejor opción:


  • Comprueben que los regalos son seguros y acordes a la edad de los niños que los van a recibir.
  • A la hora de seleccionar los regalos, recuerden que los juguetes y el juego en sí mismo, es una manera de aprendizaje, de conocer e interactuar con el mundo, desarrollar sueños, aumentar la creatividad.
  • No generen limitaciones o prejuicios, si una niña quiere una pelota o un niño una cocinita, dejen que descubran y disfruten de ellos. No hay nada malo. El límite se encuentra sólo en nuestra imaginación. Ademas no olvidemos que de cualquier regalo se aprende algo.
  • Envuelvan regalos que permitan a los niños desarrollar su creatividad, crecer y desarrollarse en distintas áreas (memoria, creatividad, social, etc.)
  • Hay multitud de juegos para entregar, elijan los no violentos.
  • Recuerden que los niños no viven solos, están con sus papás, sus hermanos, sus abuelos, etc. Por este motivo les recomendamos regalos con los que puedan compartir tiempo de juego, así mejorarán el vínculo y desarrollaran y fortalecerán sus habilidades sociales, etc.
  • No regalen la carta entera, ya que esto no refleja la realidad a la que se tendrán que enfrentar el día de mañana. Recuerden que los NO son necesarios. Además si llenan a los niños de regalos les bloquearan y parte de esos juguetes quedaran olvidados.
  • Cuando visiten las casas de todo el mundo recuerden que jugar no sólo es divertido, sano y estimulante, sino que también es necesario.
  • Usen su criterio propio, recuerden qué es lo que quieren conseguir con este regalo y no se dejen llevar por la publicidad.
  • Planifiquen con tiempo la compra de juguetes, les ayudará a organizarse no sólo económicamente sino también temporalmente; llegar a todo el mundo es costoso en tiempo. 
  • Los niños se ilusionan por los regalos, no por el precio o el tamaño. 
  • A los niños les encanta cuando Sus Majestades y Papá Noel dejan una carta dedicada a los más pequeños de la casa, recordando y felicitándoles por las cosas buenas que han hecho este año, explicándoles que sus regalos son la consecuencia de todo esto, y recordando también las cosas que les gustaría que cambiaran. Además es interesante que en la carta motiven al cambio y aplaudan el esfuerzo y la constancia demostrada. Puede ser interesante que aparezca una posdata, explicando que por motivos de solidaridad, Sus Majestades han decidido repartir todos los regalos entre los niños de todo el mundo, sin olvidarse de ninguno y por ello el reparto ha tenido que ser más equitativo. 

Este año al pie del árbol he dejado fruta, agua y turrón. Feliz Navidad!!!

PDT: Los profesionales de RH Psicólogos hemos sido muy muy buenos.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Técnicas de estudio



Es habitual escuchar a padres que te dicen “mi chico está todo el día estudiando pero luego no se ve en las notas”. Hay que conocer y adaptar las técnicas de estudio a cada estudiante para que el tiempo se refleje en los resultados.

Los objetivos de las técnicas de estudio son que el estudiante sepa qué y cómo tiene que hacer para estudiar de la manera más eficaz. Para ello, en los talleres facilitamos que el estudiante adquiera una técnica y un hábito de estudio, para lograr mejores resultados, disfrutar estudiando y economizar el tiempo.

Las técnicas de estudio están recomendadas para estudiantes de finales de primaria, ESO, ciclos formativos, bachillerato, universitarios y opositores.

Cuando comienza la época de estudio todos tenemos las mejores intenciones para sacar buenas notas; con voluntad podemos hacer todo lo que nos propongamos pero hay que saber cómo hacerlo. Desde RH Psicólogos creemos que el acudir a un taller de técnicas de estudio inicial es esencial para niños de 8 a 12 años, ya que sobre sus hábitos de estudio construirán su futuro estudiantil. Y si estos hábitos no son los más adecuados, estos errores o dificultades se repetirán con el tiempo. Afecta no sólo en el resultado de sus notas, sino en su motivación, en su autorreflejo (yo no sirvo para esto) en sus perspectivas de futuro (me gustaría ser médico pero la química no es lo mío, lo dejo). Por este motivo algo esencial en todas las técnicas de estudio impartidas por RH Psicólogos, independientemente de la edad de los estudiantes, es valorar inicialmente cómo estudia el alumno, porque cada estudiante tiene sus propios hábitos y habrá que ver cuáles son eficientes, para reforzarlos y mantenerlos, o valorar las necesidades para ampliar la formación y dar nuevas herramientas corrigiendo o modificando los malos hábitos si fuera necesario

También se ha de trabajar la concentración, motivación, constancia, las consecuencias, la autoestima y la confianza.

Es muy interesante en estos talleres valorar el ambiente, el lugar, si se toman apuntes cómo y en que medio se hace, la organización, la estructura, el tiempo que dedicamos al estudio y al ocio.

En RH Psicólogos también trabajamos con los alumnos cómo gestionar la ansiedad, cómo nos enfrentamos a los exámenes.

En el caso de los niños es muy importante el apoyo de los padres, los profesores les explican cómo deben estudiar, pero es en casa donde deben hacerlo y ponerlo en práctica. Al fin y al cabo estudiar no deja de ser una disciplina, por eso debemos empezar desde que son pequeños, y aunque no traigan tareas de clase, es conveniente marcarles una tarea durante al menos un hora (leer un cuento, supuestos lógicos acordes a su edad, puzzles, etc). Si conseguimos crear estos hábitos, estaremos estableciendo los cimientos sobre los que se desarrollarán sus estudios, con la importancia y consecuencias que esto tiene. Por este motivo, también facilitamos a los padres unas pautas básicas para esta labor.


¿Cuándo acudir a técnicas de estudio?

Aunque anteriormente ya te comentamos que consideramos de gran interés acudir a un taller de técnicas de estudio, ya sea para sentar las bases de los hábitos de estudio, mejorar las técnicas presentes que siempre ha empleado, y/o identificar errores y modificarlos, te recomendamos que si al leer las siguientes expresiones te suenan familiares, te pongas en contacto con profesionales. 
  • ¡Es sentarme delante de la hoja del examen y no recuerdo nada!
  • ¡Yo no sirvo para estudiar!
  • ¡Pasa horas delante de los libros pero no le cunde nada!
  • ¡Se pasa la tarde frente la televisión, no consigo que estudie, estamos desesperados!
  • ¡A mí nunca me han gustado las matemáticas!
RH Psicólogos te ofrece técnicas de estudio tanto en grupo como a nivel individual. Pídenos información sin compromiso y estaremos encantados de ayudarte.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Efectos psicológicos de personas afectadas de SIDA



Con frecuencia hablamos del  VIH y el SIDA  como sinónimos pero no es así , tener VIH no quiere decir tener SIDA. Estar infectado por el VIH significa que ha sido expuesto al Virus pero no que vaya a desarrollar necesariamente la enfermedad (SIDA). Podría ser PORTADOR ASINTOMÁTICO (tener el virus pero no tener síntomas). Con los avances de los nuevos tratamientos se puede vivir toda la vida con VIH, sin llegar a desarrollar SIDA.

El SIDA es por tanto la etapa avanzada de la infección por el VIH con presencia de síntomas, porque el sistema inmunológico se deteriora y no funciona de manera eficaz, dando paso a enfermedades oportunistas.

Tanto el VIH como el SIDA generan rechazo y miedo por parte de sociedad, donde la intervención psicológica es muy necesaria. Debemos valorar las consecuencias psicológicas y sociales derivadas del diagnóstico y la evolución de la enfermedad para poder desarrollar la intervención más adecuada. Javier Barbero (psicólogo): “En torno al SIDA inciden variables biomédicas, sociales, conductuales, morales, etc. y todas ellas con un peso específico muy importante.”

La intervención que se hace, se recomienda no sea realizada únicamente sobre el paciente, sino también sobre sobre la familia, la pareja (si la posee), y núcleo sociolaboral. Por tanto siempre que el paciente esté de acuerdo intentaremos implicar al máximo a la familia y su núcleo social más allegado.

La intervención también se verá afectada por los recursos personales y sociales de los que dispongan. Se deben observar y valorar los siguientes indicativos, para poder realizar una intervención lo más completa posible, tanto en el paciente como en el núcleo familiar:
  • Estados depresivos
  • Ideas de suicidio
  • Problemas de autoestima
  • Estrés
  • Ansiedad
  • Trastornos del estado de ánimo
  • Trastornos adaptativos
  • Consumo de drogas
  • Culpabilidad
  • Aislamiento
  • Ruptura de relaciones socio-laborales y familiares
  • Problemas de pareja ( vivencia de las relaciones afectivas , de las relaciones sexuales, culpabilidad, manifestación de informaciones ocultas, etc)
  • Negación de la enfermedad y/o no adherencia al tratamiento


El orden de la intervención varía dependiendo del momento en que nos llega la persona y la evaluación de la enfermedad.  Por este motivo, a continuación, vamos a mostrar un desarrollo completo, para poder generar un visión más amplia y completa de nuestra actuación psicológica.

Antes de la realización de las pruebas, cuando la persona es consciente de que ha tenido prácticas de riesgo (bien porque ha fallado el método barrera, descubre que la pareja tiene VIH, etc.)  habitualmente, experimenta un alto nivel de ansiedad, angustia y dudas. En estos casos debemos enseñar a controlar estas emociones y pensamientos en la medida de lo posible. Además proporcionaremos información relevante (cómo se trasmite la enfermedad, en qué consiste, se informa que el SIDA no siempre es sinónimo de muerte) e informaremos sobre las técnicas de prevención.

Si los resultados son positivos y se diagnostica la enfermedad, tanto la persona como la familia entran en un proceso de asimilación y afrontamiento. Nosotros ayudamos a afrontar esta situación aumentando la información proporcionada anteriormente y acompañando. Trabajaremos la conciencia de enfermedad, la adherencia al tratamiento, explicación y trabajo sobre los efectos secundarios, los miedos y las distorsiones cognitivas e ideas irracionales. Trabajaremos y concienciaremos sobre las técnicas de prevención.

Se potencian los hábitos de vida saludables, se entrena en habilidades de afrontamiento,  resolución de conflictos, gestión y autocontrol emocional. Trabajaremos las expresiones de sentimiento y buscaremos técnicas y espacios de desahogo,  etc.

Si la evolución de la enfermedad es negativa trabajaremos el afrontamiento, la despedida, últimas voluntades. Si la familia ha formado parte de todo el proceso, trabajaremos con ellos el duelo. 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Violencia de género y violencia doméstica


Pero ¿cuál es la diferencia entre violencia de género y violencia doméstica?. El INE definió como violencia de género “los actos violentos físicos o psicológicos ejercidos sobre una mujer por un hombre que tenga o haya tenido con ella relación conyugal o de afectividad”. Y violencia doméstica como “el mismo tipo de actos ejercidos por hombres o por mujeres sobre familiares directos, a excepción de los casos que sean violencia de género”.

El maltrato se puede dar en parejas y ex parejas, esto quiere decir que no es necesario el requisito de estar casados o convivir juntos pues también se manifiesta en parejas a lo largo del noviazgo a parejas que han roto. Estamos acostumbrados a oír casos que hablan del maltrato que realizan algunos hombres sobre las mujeres, pero este maltrato también se puede dar de la mujer al hombre y en parejas homosexuales, sea cual sea su sexo. Además cuando en el seno de estás relaciones hay hijos, éstos también son víctimas de esta violencia, porque el simple hecho de presenciar estos hechos tiene efectos directos sobre los niños.

Puede que lo que estás viviendo te parezca una pesadilla, incluso piensas que lo que te ocurre no es maltrato porque eso no te podría pasar a ti, igual estoy exagerando piensas; cómo se lo digo a alguien, es una acusación muy fuerte; y qué pensaran de mi cuando se lo diga, pensarán que  soy tont@ por aguantar esto; cuándo empezó, ¿por qué lo permití?; por qué me hace esto si dice que me quiere y me promete que no lo volverá hacer más. Si todas estas ideas acuden a tu cabeza es muy posible que seas víctima de maltrato por parte de tu pareja. Si te viste reflejad@ en todas estas reflexiones es muy probable que seas víctima de violencia. Analiza cómo te  sientes cuando estás a su lado, ¿eres libre o te da miedo su reacción?, ¿debes medir tus palabras y tu forma de comportarte?.

Taverniers en 2001 ya enumeraba estos indicadores en abusos: verbales, económicos, amenazas diversas, aislamiento, intimidación, desprecio y abuso emocional, negación, minimización y culpabilización.

Lee el siguiente listado y valora si te sientes identificad@ con alguna de estas afirmaciones, si es así pide ayuda, habla con un familiar, un amigo o profesional (médico, psicólogo, abogado, policía) o llama al 016:
  • Te hace sentir inferior
  • Te obliga a mantener relaciones sexuales
  • Te descalifica, te insulta, critica y/o humilla
  • Te hace sentir culpable o te dice que estás loc@
  • Control abusivo de finanzas (solicitando justificación de los gastos o dándole un presupuesto límite.
  • Te amenaza a ti y/o a tus hijos
  • Te controla (dinero, actividades, relaciones sociales, ropa)
  • Te ignora  o castiga con su indiferencia
  • Te impide trabajar aunque sea necesario para el sostén de la familia
  • Utiliza a vuestros hijos, o te amenaza con llevárselos
  • Te agrede físicamente
  • Tiene cambios bruscos y desconcertantes de ánimo
  • Critica y descalifica a tus familiares y amigos. Incluso te impide que te relaciones con ellos
  • Te amenaza con suicidarse o hacerse daño si lo dejas
  • Te promete que no volverá a pasar, incluso te hace regalos
  • Te asusta con miradas, gestos o gritos
  • Muestra armas
  • Arroja objetos o destroza la propiedad
  • Se irrita con facilidad por cosas nimias, manteniendo a la víctima en un estado de alerta constante.
Lo habitual es que se comience con maltrato psicológico y continúe con el físico pero no siempre es así. Recuerda que la violencia tiene distintas formas de manifestarse, no es necesario ver una secuela física para que esta se produzca. El maltrato puede ser físico, psicológico  y/o sexual.

El maltrato no sólo afecta a la persona que lo recibe en primera persona sino también a los hijos, a los familiares, a la sociedad. 

lunes, 4 de noviembre de 2013

Nomofobia, la adicción del siglo XXI que crece preocupantemente. Adictos al móvil.


Quieres saber si eres adicto al móvil, valora los siguientes supuestos:
  • Cómo reaccionarías si se te rompe el móvil y no tienes posibilidad de disponer de un nuevo Smartphone o teléfono en los próximos días.
  • Miras la pantalla de forma periódica, aunque no suene o no tengas ninguna notificación.
  • Cuando haces algún viaje al extranjero y  decides comer o tomar algo influye en tu decisión que en esos espacios dispongan de wifi o te es indiferente.
  • Si sales corriendo de casa y se te olvida el móvil, tienes la necesidad de volver a por él.
  • Te llevas el móvil al gimnasio.
  • Cuando estás en una reunión de amigos miras tu móvil o te olvidas de que lo llevas encima.
  • Si te quedas sin batería crees que estás ilocalizable, y tiendes a pensar que seguramente recibirás un llamada importantísima que no podrás atender por estar apagado.
  • Enciendes tu móvil según las ruedas del avión tocan tierra y no cuando la tripulación te autoriza a ello.
  • Usas el móvil incluso en comidas, reuniones familiares o de amigos, en el baño, etc.
  • Tiendes a llevar el cargador contigo por si necesitas cargarlo en el trabajo o en un restaurante.
  • Termina una función de teatro o de cine y miras la pantalla del móvil inmediatamente o te esperas a salir por la puerta de la sala.
  • Hay casos en los que incluso se utiliza sabiendo que esto puede tener una consecuencia negativa, conduciendo, caminando, en el puesto de trabajo o en el instituto.
  • Llegas a sentir que suena tu melodía de llamada o aviso.
  • Ante la idea de perder el móvil sientes miedo o angustia.

En definitiva ¿Puedes prescindir de tu móvil sin que te genere ningún tipo de alteración? Si al leer las situaciones anteriores te has sentido reconocido es muy probable que sufras una de las adicciones del siglo XXI, miedo a estar sin móvil.

Esta adicción al móvil recibe el nombre de nomofobia (abreviatura de la expresión inglesa 'no-mobile-phone phobia') miedo a estar sin el teléfono móvil.

Hablamos de miedo y adicción porque este miedo es parte de la adicción.
Pero esta adicción al móvil no es sólo un problema en la población adulta, sino que son muchos los jóvenes que sufren este problema. Un estudio de la Universidad de Granada indicaba que el 8% de los universitarios españoles  sufren nomofobia.

Pero cuáles son las consecuencias de esta adicción o miedo a no tener el móvil:
  • Inquietud o enfado.
  • Dificultad para concentrarse.
  • Malestar generalizado.
  • Negación, ocultación o minimización del problema.
  • Sentimiento de culpa.
  • Ansiedad.
  • Baja autoestima.
  • Problemas de aceptación.
  • Déficit de habilidades sociales y resolución de conflictos.


La gravedad de los síntomas dependerá del grado de dependencia que tenga el afectado con su entorno.

Si ya has detectado esta adicción, lo mejor es que acudas a un psicólogo para tratar el problema lo antes posible. Además, en rasgos generales los tratamientos para frenar las consecuencias de la nomofobia son relativamente sencillos y tienen éxito, aunque como en todo tratamiento depende de la gravedad del caso y las características de la persona.